Blanco y Milagros

​Héctor L Blancovitch, mejor conocido como “Blanco”, es un apasionado por la gente, disfruta conversar y aprender la historia de cada persona, ver como Dios hilvana las cosas para traer con amor a sus hijos y ver los milagros de Dios cada día. Es fanático de orar por la gente en el instante y ver a Dios obrando en la vida del que se rinde. Su pasatiempo preferido luego de conversar, es la lectura de un buen libro y un juego de Golf.

Blanco, nace un 11 de octubre del siglo pasado, en el Centro de un Hogar Cristiano en el barrio Leguízamo de Mayagüez.

Hermano de David, Edwin y Nory. Sus padres Luis y Aida fueron ordenados como pastores cuando Blanco tenía 16 años. Milagros Rivera, su esposa, nace en Cabo Rojo un 3 de diciembre. Es enfermera graduada con una especialización en Enfermería Ocupacional y actualmente realiza una maestría en enfermería especializada en Cuidado de Personas de Edad Avanzada.

Blanco y Milagros tienen 32 años de novios, 28 de ellos, casados. Tienen tres hijos, Mikail, graduado de Administración de Empresas, con una especialización en Finanzas, actualmente ejerce como Analista de Riesgos en una firma de Inversiones. Lorraine, graduada de Administración de Empresas con concentración en “Media Business Communications”, cursa estudios graduados en “Comunicaciones Integradas” (Relaciones Publicas, Publicidad y Mercadeo), actualmente trabaja para una editorial y Ellesse, quien realiza sus estudios universitarios en Educación con la meta de realizar una maestría en Terapia Ocupacional.​

Luego de haber ejercido el ministerio desde pequeño, se aparta de Dios huyéndole a la posibilidad de ser pastor. Funda una compañía de producción, manejo de artistas y servicios de sonido mediante la cual se envuelve en el mundo del espectáculo y encuentra amistades que conserva hasta el día de hoy. Aquí descubre su pasión por llevar un mensaje pero se percata de que el mensaje que esta llevando en ese momento solo trae  tristeza y destrucción.

Luego de un divorcio y todas las consecuencias que trae el mismo, mientras esperaba para comenzar un evento el 9 de abril de 1998 en el estacionamiento de la antigua discoteca Egipto, en Puerto Rico,  vuelve en si y se da cuenta de que se siente vacío al ver que todas las decisiones que ha tomado lo han dejado destruído. Es en ese momento donde le pide a Dios que lo perdone. Esa noche decide comenzar de nuevo, dejarlo todo y volver a empezar.

Al otro día, 10 de abril de 1998 regresa a casa, en un evento de Viernes Santo de la Iglesia Pentecostal de Jesucristo del Barrio Cerrillos de Cabo Rojo, Pastoreado por sus padres, en una predicación por el pastor Henry Báez, se reconcilia con Dios, con su familia, con su esposa Milagros. La noche de la conversión, el equipo que estaba en la discoteca Asylum se quema, rompiendo todo vínculo con el pasado.

Un año después, El viernes 9 de abril de 1999, Blanco es contratado por El Ministerio Cristiano Catacumba 5 para correr el evento “Al Rescate de las Justas”  y allí se enamoró de la visión evangelística de las Catacumbas. Cuando llega el proceso de cobrar el trabajo, conoce a Silvestre Padilla (Ferdy) quien luego de compartir un rato junto a Blanco, le confronta con una verdad, que está conviviendo con su esposa sin casarse. Esto le deja pasmado pues era un secreto. Esta confrontación le hace ver que hay cosas que necesitan arreglarse en su vida y decide hacer lo que sea necesario para volver completamente su vida y su casa a Dios. El 30 de mayo se vuelve a casar con Milagros, comenzando un proceso de restauración que duró cerca de 4 años.

En junio 3 de 1999, llega por primera vez a un culto de la Catacumba 5 a un culto de oración los jueves donde es confrontado con la presencia de Dios y la verdad de la palabra de una manera muy tangible. Luego de consultar con su esposa, deciden mover a su familia a la Catacumba 5 como un ejercicio de fé, creyendo que era Dios quien le movía. Aunque sus padres no lo entendieron en el momento, a los seis meses Blanco recibe la confirmación por parte de sus padres, los pastores que le habían “perdido” y de su hermana que había quedado muy ofendida, de que era de Dios quien lo que había movido a la Catacumba 5. Convencidos por el testimonio que habían recibido de la familia completa luego del movimiento de iglesia sus padres y su hermana, le piden perdón, lo perdonan y lo bendicen.

En el proceso de restauración se queda sin trabajo y comienza a trabajar como voluntario en la Catacumba5, haciendo lo que fuera necesario, desde arreglar y destapar inodoros, trabajos en “Gypson Board”, techos acústicos, instalación de aire acondicionados entre muchas otras cosas, por las que  recibía una ofrenda de $50.00 semanales. A los 8 meses de estar trabajando allí el pastor Rey Matos le pregunta si le gustaría trabajar en la iglesia, cosa que acepta de buen gusto. La condición era que se lograra  recaudar el presupuesto, proceso que tomo casi un año.

En enero del año 2ooo comienza a trabajar a tiempo completo con la Catacumba5 como productor de eventos de la iglesia supervisado por el pastor  Jacobo Ramos. En el 2003 se le hace el llamado a ser pastor de la iglesia, cosa que no se concreta hasta el 12 de mayo de 2012, día en que fué ungido como pastor en el Ministerio Cristiano Catacumba 5.

La frase favorita del pastor Blanco es “El plan de Dios es mejor que el mío”

Puedes comunicarte con el pastor Blanco a la oficina al (787) 826-7717 y en: FacebookTwitter o Instagram

El Blog de Blanco

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COMENZAR DE NUEVO... Tener que decirle a mi esposa que le había fallado, fue el momento mas vergonzoso y doloroso por el que nunca pensé pasar. Ver a mi esposa desfigurarse del dolor causado por la persona que más amaba, en la que había confiado su vida, a quien le...

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Testimonio de Blanco:

Primera Parte:

COMENZAR DE NUEVO…

Tener que decirle a mi esposa que le había fallado, fue el momento mas vergonzoso y doloroso por el que nunca pensé pasar. Ver a mi esposa desfigurarse del dolor causado por la persona que más amaba, en la que había confiado su vida, a quien le había entregado su futuro, es la experiencia más desgarradora que jamás viví.

Yo era un tipo “cool”, buena gente, siempre contento. Me crié en la iglesia y nuestra vida giraba alrededor de los cultos. Nunca pasó por mi mente que llegaría a este momento. El problema es que eso no comenzó ese día…

Por muchos años cargué con el peso de vivir una doble vida. En la casa de un familiar encontré una revista pornográfica que abrió mi mente al sexo enfermizo que veía a la mujer como un objeto. De ahí pasaron mis amigos de la escuela a enseñarme películas del mismo tipo. El deseo de ver no se calmaba y la curiosidad provocó muchas aventuras que parecían inofensivas pero eran camino de muerte.

Cuando me casé, pensé que todo eso había terminado. Pensé que como ahora tenía a mi esposa podría olvidarme de eso. La realidad fue otra. Cada momento de intimidad recordaba todo lo que había visto y escuchado. Nada era suficiente para la mente enferma que busca saciar una falsa realidad. Entonces comenzaron las relaciones extra maritales, ahora tenía autonomía, el turno de trabajo de ambos no coincidía y había mucho tiempo de ocio, el cual abrió puertas para seguir explorando aquello que parecía un pozo sin fondo.

En medio de todo esto y luego de varias aventuras, una de esas aventuras tomó una seriedad inesperada. Una persona se conectó con el corazón desconectado y me detuvo. Detuvo ese caminar desenfrenado por un tiempo, hasta que llegó la noticia… estaba embarazada.

Ahora sí que no había mas escapatoria; la verdad me alcanzó, la doble vida me enfrentaba.

No solo hice daño a mi esposa, sino que otra persona inocente era arrastrada por mis decisiones. El terror se apoderó de mí, empezó a perder sabor la relación extra marital, se convirtió en una pelea constante dondequiera que me metía. Me sentía perseguido, acosado. Las dos personas eran inocentes, el culpable era yo y el enemigo me lo recordaba constantemente. Pensé en desaparecerme, mentir, huir, pero amaba a mis hijos y a la bebé que venía en camino; ella no tenía la culpa.

Por demasiado tiempo lo pensé, no sabía qué hacer, no tenía idea de qué iba a pasar. Me veía sin rumbo, sin esperanza, odiado por mis hijos. Los amigos que había conocido para ese tiempo me decían “tranquilo, eso le pasa a todo el mundo”. Pero yo sabía que ese no era el plan de Dios, que los hijos deben estar con sus padres, que los esposos son los responsables de criar sus hijos. No sabía cómo hacerlo, pero lo sabía. Tal vez era el ejemplo de mis padres, tal vez lo oí cuando chiquito, pero todo esto no me hacía sentido; esto no era correcto.

Un día, sentado en el carro, mientras esperaba el momento de trabajar en una discoteca de San Juan en la que hacía sonido para una banda, y mientras veía a la gente hacer fila para la fiesta, recordé una historia que me contaron cuando chico. Era la historia de uno que como yo, dejó su hogar y se fue a malgastar su vida, me vi entre la gente solo. A nadie le importaba lo que yo estaba pasando, todos estaban bebiendo, fumando, bailando y disfrutando mientras yo, yo me sentía solo. ¡Eran mis amigos! Les di consejos, les ayudé, les serví, pero hoy, yo estaba solo, nuevamente. Me sentí como el tipo de la historia, me vi rodeado de comida que a mí no me tocaba, solo y con hambre de Dios. Miré al cielo y dije las palabras: “Señor, ten misericordia de mí”.

Era el 9 de abril, jueves Santo de 1998. Esa noche salí de la discoteca con la intención de nunca volver, estaba flaco, triste, seco por dentro y por fuera y volví a casa. Llegué a mi casa, estaba todo obscuro y en silencio. Me acosté pensando, pensando, mirando el techo y pensando.

Pasé el día meditando, asustado. No sabia que pasaría, esa noche fui a la iglesia, había un drama y me ofrecí de voluntario para grabarlo en video. Mi cuñado estaba predicando, yo no aguantaba más: quería oír la pregunta “¿Quién quiere aceptar a Cristo?”. ¡Y la hizo! La hizo y yo…me quedé paralizado. Escuché una voz que me decía, “¡No, ahora no! Él se va poner orgulloso de que te salvaste con su mensaje, espera a que venga Yiye Ávila o Jorge Raschke, gente más conocida, para que nadie se lleve la gloria”. Pude identificar de quien era esa voz: era el mismo consejero que me puso las revistas en las manos, el que me proveyó las películas, el que me trajo amigos que me convencieron de que todo el mundo “lo hace”. Reconocí su voz, pero esta vez no lo escuché.

Salí corriendo del segundo piso de la iglesia y cuando llegué al altar, caí de rodillas al piso, no quería que nadie me hablara, ni me viera, ni me mirara, quería estar solo, solo a los pies de Cristo, yo no era digno de que nadie me amara, de que me tuvieran lástima, de que me abrazaran. Pero para mi sorpresa, cuando volví en sí, tenía a gente llorando encima de mí. Mi hijo, mi hija, mi esposa, mi mamá, mi hermana y no sé cuantos más, pero yo solo quería buscar el rostro de mi esposa Milagros, ver sus ojos, ver si había esperanza en ellos. ¡Y sí la había!

Han pasado 17 años, 5 meses y 7 días desde ese día. Cada día miro al rostro de mi esposa, y si veo sus ojos brillar, me motivan a empezar de nuevo. La historia de lo que pasó con mis hijos, el desastre económico, las pérdidas asociadas, como Dios me restauró y cómo este tipo llega a ser pastor, se las cuento en el próximo.

¡Bendiciones!

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Pude identificar de quien era esa voz: era el mismo consejero que me puso las revistas en las manos, el que me proveyó las películas, el que me trajo amigos que me convencieron de que todo el mundo “lo hace”. Reconocí su voz, pero esta vez no lo escuché.

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