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Catalectura Cronológica Final Completo

Catalectura es el plan de lectura de la Biblia en un año de la Catacumba5. Este, nuestro primer plan, tiene un enfoque cronológico. Esto significa que leerás en el orden de los eventos.

Si te has convertido recientemente, queremos que conozcas primero a Jesús, así que te sugerimos a comenzar por el Nuevo Testamento, empezando por el libro de Juan hasta el libro de Judas. Lo identificarás por el color azul en la primera columna.

Luego leerás el Antiguo Testamento (color verde pálido en la primera columna) y al final, leerás Apocalipsis (color rosa).

Si, por el contrario, ya tienes algún tiempo en el Señor, te recomendamos comenzar por Génesis, luego el Nuevo Testamento y finalmente Apocalipsis.

Lee cada día la lectura asignada, que consiste de tres o cuatro capítulos. Te resultará ameno porque estarás leyendo el hilo narrativo de la Biblia, así que te parecerá poco y te quedarás deseando más. ¡Oye! Si tienes el deseo y no descuidas ninguna otra responsabilidad, sigue leyendo mientras estés captando lo que lees. Pero precaución; no es una competencia. Nos interesa mucho que aprendas.

Habrá cosas que no entenderás, o podrías enfrentar alguna dificultad. Lo comprendemos. Permítenos ayudarte. En la columna del extremo derecho al final de cada libro, encontrarás un enlace que te llevará a un corto cuestionario en el que podrás hacernos saber tu progreso y comunicarnos tus preguntas, inquietudes y dificultades. Por favor, no dejes de hacerlo. Queremos celebrar contigo. No te tomará mucho tiempo. Un miembro de nuestro equipo se encargará de darle seguimiento.

¡Que disfrutes tu lectura! Ministerio de Discipulado y Educación de Catacumba 5

ANTIGUO TESTAMENTO

GÉNESIS

La gente siempre se ha preguntado cómo comenzaron todas las cosas: el universo, la vida, el bien, el mal, la muerte, las ciudades, las artes, las profesiones, los seres humanos, y muchas otras cosas.

El libro de Génesis nos habla de eso, de los orígenes. Y esto explica por qué el libro se llama así: génesis. Esta palabra viene del idioma griego, y quiere decir «origen» o «principio». El título en hebreo significa lo mismo.

Este libro puede dividirse en dos grandes secciones: los capítulos 1—11 y los capítulos 12—50. Los primeros once capítulos hablan de los orígenes del ser humano y del mundo en que vivimos, así como del origen de las diversas clases de plantas y animales. También habla del origen de los diferentes idiomas, de las primeras ciudades, de las diferentes profesiones e instrumentos musicales, y de cómo apareció el mal. Génesis 1—11 habla también de las diferentes naciones que formaron parte de lo que se conoce como el Medio Oriente.

Los capítulos 12—50 hablan de los antepasados del pueblo de Israel, al que el Antiguo Testamento o Biblia Hebrea conoce como «el pueblo de Dios» o «pueblo de la alianza». El antepasado principal de ese grupo es Abraham; su nieto Jacob llegó a ser el padre o antepasado principal de los israelitas. Cuenta el libro de Génesis que Jacob tuvo doce hijos, de los cuales José fue el más importante. Este Jacob también es conocido como Israel. Diez de sus hijos y dos de los hijos de José llegaron a ser jefes de las tribus que formaron la nación israelita.

Génesis nos habla de Dios como el principio de todo. Sin él, nada de lo que existe existiría: no habría vida ni existiríamos nosotros. Cuando Dios decidió crear la vida, nos creó parecidos a él mismo, para que actuemos y vivamos como él vive y actúa. Por eso podemos hablar, pensar y, sobre todo, ser libres. Pero en lugar de vivir y de actuar como Dios, nuestros primeros padres decidieron seguir el consejo de la serpiente (Génesis 3). Así, ellos y los que nacimos después preferimos escuchar y obedecer la voz de otros, ¡hasta de un animal! y no la voz de Dios.

Pero no todo en Génesis es negativo. También nos dice que hubo un hombre, llamado Abraham, que obedeció a Dios y confió en él en todo (Génesis 12.1-9). Fueron tan grandes el amor y la confianza que Abraham mostró hacia Dios, que llegó a ser conocido como «el amigo de Dios» y «el padre de la fe».

Traducción en lenguaje actual ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004

JOB

El libro de Job nos presenta el dolor de un hombre bueno que sufre la pérdida de sus riquezas y la muerte de sus seres queridos. Todo esto le sucede sin que él pueda comprenderlo. En cada una de sus páginas, el libro nos plantea la pregunta: ¿Por qué a la gente buena le pasan cosas malas? Tal pregunta surge porque se nos ha enseñado que a los que hacen lo bueno siempre les va bien, y a los que hacen lo malo siempre les va mal. Este libro, sin embargo, nos enseña que Dios actúa de manera inesperada. Pero al final, descubrimos que siempre actúa para nuestro bien, aunque de momento nos resulte difícil comprenderlo.

Este libro resulta más comprensible si prestamos atención a su estructura que mayormente es poética, pero que empieza y termina en prosa:

 

El problema del sufrimiento de la gente buena lo discuten primero los ancianos, y luego el joven Elihú da su opinión. Al final Dios da la respuesta en una serie de preguntas que nadie podría responder.

A pesar de las dificultades que el libro de Job presenta para comprenderlo y traducirlo, encontramos la siguiente enseñanza: no importa cuán grande sea nuestro sufrimiento, al final nuestra vida en las manos de Dios siempre será mejor.

Traducción en lenguaje actual ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.

ÉXODO

El nombre de este libro quiere decir «salida». En efecto, aquí se nos habla de cómo Dios libró al pueblo israelita de la esclavitud que sufría en el país de Egipto. Lo hizo a través de su ayudante Moisés.

El libro puede dividirse en tres secciones: La esclavitud (1—12), Peregrinación por el desierto (13—18) y

El servicio (19—40).

Con estas tres secciones podemos darle al libro el siguiente título: «De la servidumbre al servicio». Con lo anterior se afirma el mensaje central: El pueblo de Dios ha sido librado de la servidumbre o esclavitud para servir a su Dios y al prójimo.

Sólo el que es libre puede obedecer los mandamientos de Dios. Por eso Dios les da sus leyes y mandamientos después de haberles dado libertad.

El texto central del libro se encuentra en Éxodo 19.4-6, y abarca todos los elementos que se han enlistado:

Ustedes han visto cómo castigué a los egipcios. También han visto que a ustedes los he traído con mucho cuidado hasta el lugar donde estoy. Los he traido con el mismo cuidado que tiene un águila cuando lleva a sus polluelos sobre sus alas. Si ustedes obedecen mi pacto y cumplen con la parte que les toca, serán mi pueblo preferido entre todos los pueblos de la tierra. Toda la tierra me pertenece. Ustedes serán mis sacerdotes ante todo el mundo, y se apartarán de todo para servirme sólo a mí.

Según este texto, el Éxodo nos habla, en primer lugar, del castigo a los malvados; y en segundo lugar, del cuidado especial que Dios tiene por el pueblo que ha liberado. Además, es un llamado a los liberados a obedecer los mandatos de Dios y a cumplir una misión especial en el mundo.

El libro de Éxodo nos enseña mucho acerca de Dios y de lo que hace a favor de los que necesitan su ayuda: Dios protege, salva de la muerte, guía, provee agua y alimentos, provee abrigo y, sobre todo, siempre está presente en medio de su pueblo. Además, como buen «padre», Dios reprende y castiga. El propósito de las leyes y mandamientos que Dios le entregó al pueblo de Israel, especialmente los «Diez mandamientos», es la obediencia del pueblo y no el castigo de Dios.

Varios son los textos que el lector recuerda y busca leer en este libro: El niño Moisés y su rescate milagroso de las aguas del río Nilo (2.1-10); las diez plagas o castigos de Dios contra el rey de Egipto (7.4—12.36); la celebración de la primera fiesta de la Pascua (12.1-28; 12.43—13.16); el cruce milagroso del Mar de los Juncos (14.1-31); el momento en el que Dios envía pan del cielo (16.1-36) y hace salir agua de una roca (17.1-7); y la ocasión especial cuando Dios le da a Moisés las tablas de piedra con los Diez mandamientos (20.1-17).

Traducción en lenguaje actual ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.

LEVÍTICO

Este libro puede dividirse en tres partes:

  • Diferentes tipos de ofrendas (1-7)
  • Vestiduras y responsabilidades de los sacerdotes (8-10)
  • Reglas y leyes para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios (11-27).

En este libro se descubre el llamado a la obediencia en situaciones concretas. Esto explica la constante repetición de la frase «Yo soy el Dios de Israel», que era clave para que cada miembro del pueblo de Dios aprendiera a convivir con Dios y con su prójimo. Así, este libro nos enseña que el apartarse del mal y el vivir consagrados para servir a Dios, implica un doble compromiso: el espiritual (19.1) y el social (19.18).

Además de leyes y mandamientos, Levítico también ofrece algunos relatos. Por ejemplo, nos habla del nombramiento de Aarón y de sus descendientes como sacerdotes de Israel. Nos cuenta también de la ceremonia en que vistieron a los sacerdotes con ropas especiales, y del momento en que les derramaron aceite de oliva sobre sus cabezas, en señal de que sólo estarían al servicio de Dios.

Hay un texto en este libro que merece ser estudiado en nuestros días: el que habla del año de descanso para la tierra, del perdón de las deudas y de la liberación de los esclavos (capítulo 25). Este pasaje es conocido también como el «mensaje del jubileo», es decir, la fiesta y alegría de saber que Dios exige a los ricos y poderosos perdonar las deudas y dar libertad a los oprimidos.

Traducción en lenguaje actual ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.

NÚMEROS

Aunque este nombre es la traducción del título que se le dio en griego, su título hebreo, «en el desierto», nos dice más de su contenido, pues nos narra las experiencias del pueblo de Israel cuando salió de Egipto. En efecto, el libro de Números continúa la narración iniciada en el libro de Éxodo 13—18, y nos muestra la desobediencia del pueblo tanto en la vida diaria como en la religiosa. Los cuarenta años que aquí se cubren nos hablan del enojo de Dios contra los israelitas. Dios quiso dejar que se muriera toda esa generación malvada. Los capítulos 11—25 muestran cómo el pueblo que Dios había librado de Egipto, ahora sólo se quejaba y rebelaba contra él.

En medio de ese pueblo rebelde y miedoso, se destacan dos hombres, Josué y Caleb, que obedecieron a Dios y confiaron en él. A ellos, Dios los mantuvo vivos y les permitió entrar en la Tierra prometida junto con toda una nueva generación, es decir, los hijos y los nietos de los que habían salido de Egipto.

Números se llama así porque, tanto al principio como al final del libro, se hace un censo o listado del pueblo de Israel. Allí se cuenta el número de personas que salieron de Egipto (capítulo 1), y también de las que estaban preparadas para entrar en la Tierra prometida (capítulo 26).

Además, este libro toca el tema del liderazgo. En primer lugar, habla de Moisés como líder del pueblo; en segundo lugar, cuenta cómo sus hermanos, Aarón y María, quisieron quitarle su liderazgo; y finalmente, cómo Josué fue llamado por Dios para dirigir al pueblo después de la muerte de Moisés.

En general, el mensaje de Números gira en torno al deseo de Dios por llevar hasta un lugar seguro y permanente al pueblo que libró. A la vez, también muestra la incapacidad de ese pueblo para mantenerse fiel y obediente a Dios. Por eso, este libro habla de un tiempo de pruebas, de amenazas y de castigos. También nos enseña que la desobediencia trae como consecuencia el castigo, el cual causa mucho dolor y sufrimiento.

Pero no todo es negativo en este libro. También encontramos aquí una historia llena de humor, de ironía y de sorpresas. Se trata del relato de Balaam y su burra (22.21-35). Balaam era un profeta que estaba al servicio del rey de Moab; la burra era un simple animal de carga, pero tuvo ojos para ver el peligro y así salvar la vida de su amo. Dios le dio a la burra la capacidad de hablar. Así ella le enseñó a su amo que, especialmente un profeta, debe obedecer y ser fiel al verdadero Dios.

Traducción en lenguaje actual ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.

DEUTERONOMIO

Hay documentos y escritos que merecen ser duplicados porque son muy buenos o porque su contenido es de suma importancia para la vida de una persona, de una familia o de un pueblo entero. El libro de Deuteronomio es un ejemplo de esto que acabamos de decir. De hecho, el nombre «Deuteronomio» (que viene del idioma griego) quiere decir «segunda ley».

En este libro aparecen varios relatos y enseñanzas que ya habían sido escritos en otros documentos. Algunos de esos materiales se pueden leer en los libros de Éxodo, Levítico y Números. El ejemplo que más llama la atención son los Diez mandamientos, documento que aparece tanto en Éxodo 20 como en Deuteronomio 5.

Aunque las enseñanzas del Deuteronomio ya aparecen en otras partes de la Biblia, es muy importante repetirlas a una nueva generación, que vive en un lugar diferente y en circunstancias muy especiales. Si se lee con cuidado el texto de los Diez mandamientos de Éxodo 20, y se compara con el de Deuteronomio 5, se notarán diferencias importantes. Lo mismo pasará con otros relatos, como el del peregrinaje por el desierto, y el de Moisés cuando rompe las tablas de la ley.

El carácter especial de Deuteronomio se descubre al ver que aquí Dios le habla a tres generaciones distintas: los abuelos, los padres y los hijos. La generación de los «abuelos» (la pasada) no fue obediente a las enseñanzas de Dios, por eso Dios castigó a esa generación y no la dejó entrar en la Tierra prometida. La generación de los «padres» (la presente) es la principal receptora del mensaje de este libro, y tiene por obligación enseñarles a sus «hijos» (la generación del futuro) lo que Dios quiere que hagan, y cómo deberán vivir en la Tierra prometida.

Por eso, el tema de la enseñanza es muy importante en este libro. La generación presente debe enseñar a sus hijos la palabra de Dios. Esa Palabra se encuentra en el libro de Deuteronomio, de manera especial en los Diez mandamientos y en 6.4-9.

La historia de la que se habla en Deuteronomio, como es una historia dirigida a la generación presente, está en forma condicional. Dios les dice a los padres: «Si ustedes obedecen y le enseñan a sus hijos a obedecerme, entonces yo los bendeciré y les daré la Tierra prometida y los cuidaré y nunca les faltará nada. Pero si no me obedecen, entonces los castigaré y los sacaré de la tierra que les daré». Los capítulos 27 y 28 muestran las consecuencias de obedecer y de no obedecer.

Además del tema de las tres generaciones y de la historia condicional, aparecen muchas veces las palabras «hoy» y «este día». Puesto que el propósito de Deuteronomio es la enseñanza, y debido a que la generación de los «padres» es la central, entonces el presente es muy importante. Deuteronomio insiste en que lo que pase «hoy» es decisivo para lo que pasará en el futuro: Hoy hay que escuchar la enseñanza de Dios, hoy hay que obedecerlo, hoy se debe reconocer al Dios de Israel como el único Dios, hoy es necesario enseñar esta palabra a la generación futura, es decir, a los que hoy son niños y jóvenes. Antes de leer todo el libro de Deuteronomio, conviene leer el pasaje conocido como el «shemá», es decir, «¡oye! » (6.4-25). ¡Vale la pena estudiar, aprender y poner en práctica estas enseñanzas!

Traducción en lenguaje actual ® © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004.